viernes, 5 de septiembre de 2025

CENIZARIOS

             En varias casas he visto cenizarios como parte del decorado en, generalmente, una sala, a lo colombiano, junto con la vajilla fina que no se usa, los platos que se pegan a la pared, las porcelanas, suvenires recibidos y demás tonterías que la decoran.

             Son las cenizas de alguien, está claro. Y me hizo pensar en las cenizas de los difuntos, en otros tiempos enterradas de cuerpo presente hasta que a los cinco años eran extraditados[1] de la fría tumba para pasar a ser custodiadas en una iglesia, en lo que creo que se llamaban osarios[2] y eso me llevó a pensar en los tiempos remotos en que la velación del difunto se hacía en la sala de la casa, lo que demuestra lo viejo que soy.

             Pero bueno, el tema es que pensé por qué carajos guardar unas cenizas que para nada útil sirven en la casa, sea una sala o un estudio, y tenerlos permanentemente a la vista sabiendo que a nadie, con el tiempo, terminan interesándoles. No debe olvidarse que el tiempo todo lo cura y ese cenizario, como parte del decorado, termina en eso, un objeto de decorado que no inspira nada, como lo hace una porcelana o la vieja vajilla fina que se heredó pero que termina sin usarse, porque es vieja y porque se supone fina, supongo.

 No me atreví a preguntar sobre el cenizario que me hizo escribir y menos siendo su propietario un ateo, lo que resulta más contradictorio, por demás. Pero le vi allí rodeado de libros, de objetos inservibles pero aparentemente parte de la decoración de un estudio.

 Qué hacía allí ese cenizario? Sigo preguntándome y pensé en que espero que mis restos no terminen formando parte de un decorado ni reposando en un osario eclesiástico, con que los boten a la basura es suficiente o simplemente los dejen en la funeraria para que ellos dispongan de lo pertinente, porque ese polvo ya no soy yo, ni sirvo para nada, ni siquiera para decoración porque seguro alguien que lo vea pensará lo mismo que yo:  Y qué hace un cenizario de decoración?

 Y pensando en cosas inútiles que uno guarda, para qué guardar las cenizas de quien ya no es? si todo queda en el recuerdo y eso es lo que lo mantiene a uno vivo cuando ya no se es.

¿Qué estoy haciendo aquí?, pensó. Merezco algo mejor. Luché toda mi vida por una posición, por la seguridad, hice algo de mí y de mis sueños, y esto no es justo, no es limpio. ¿Por qué yo? ¿Por qué no Phyllis, por qué no ella, por qué no las putas y los hijos de puta de este mundo? ¿Por qué yo?
Oh, demonios. ¿Por qué yo? [3]



[1] Y nótese lo viejo que soy, una vez abierto el ataúd el sepulturero procedía a hacer añicos los huesos con un martillo y si no me creen, pregúntenle a otro viejo como yo; aunque tengo entendido que actualmente luego de la incineración se hace lo mismo o se ponen en una prensa, qué sé yo, y no creo que lo hagan uno a uno pues la incineración se hace con todos los difuntos recibidos en el día, de donde deduzco que si se hace prueba de ADN a los restos entregados se encontrará uno con una gama genética increíble.

[2] La duda me hizo consultar la IA de Google que me acabó de confundir, o de hacer ver lo ignorante que estaba en materia idiomática, al decir: El lugar donde reposan las cenizas en una iglesia se llama cinerario o, en algunos casos, columbario. Un cinerario es un espacio destinado a guardar cenizas cremadas, mientras que un columbario es un tipo específico de cinerario que contiene nichos individuales o compartidos donde se depositan las urnas con las cenizas. 

[3] ¡Pánico¡ Bill Pronzini.


miércoles, 27 de agosto de 2025

MONÓLOGO

            Y es como si el futuro hubiera saltado sobre mí. Ávido. Y ha habido un momento en que me asusté porque era futuro, no pasado, ni presente, al menos no inmediato, porque no tenía la presencia de la inmediatez. Y cómo lo sabía, muy fácil, porque lo sabía. Hay cosas que uno sabe sin explicación, ni preparación porque simplemente son. Y además sabía que era futuro, porque no lo estaba viviendo y porque no lo viví y porque tampoco iba a suceder, al menos así de inmediato, por lo que deducía que era el futuro o puede que no lo fuera, sería un sin futuro y eso sí que no lo podía permitir, una persona sin futuro, habrase visto, algo inconcebible, pues uno puede no tener pasado, porque lo haya borrado, se le haya olvidado o simplemente no recordar, pero sin futuro, habrase visto tamaña desproporción, salvo que se trate de alguien que se va a morir muy pronto, aunque no lo sepa, sino que de pronto le llega la muerte, pues ese sí es un hombre sin futuro, pero si no, no tener futuro es como aquél, en los viejos tiempos innominados, en que las madres decían a sus hijos, pues hombre estudiá porque si no lo hacés no vas a tener futuro y no lo decía con el adjetivo un, pues eso ya es otra cosa, porque decir que no vas a tener un futuro, implica que puede tener otros futuros, así no sean halagüeños, pero alguno ha de tener; pero sin el adjetivo, es una persona que no tendrá futuro seguro y al seguro habrá que anteponerle una coma, porque una cosa es un futuro seguro y otra muy diferente es que no va a tener futuro, seguro. Si vemos, la coma colocada, pues es a eso a lo que me refería, porque el saber escribir es importante, puede llevarle a buen puerto, es decir a un buen futuro, pero dirán que cuando hablamos no se va a ver la coma, pues claro, aclaro yo, no se ven, ni que fuera yo bobo, que no veo la ortografía verbal, pero la siento, la presiento, porque para eso qué o qué, uno se ilustró de niño y mi mamá no pudo decirme que no iba a tener futuro, aunque a veces parecía que no, que no lo iba a tener, pero cosas de la vida, si tuve futuro, uno, que es hoy mi presente, y ahora es que me doy cuenta de que sí lo tuve, quién iba a creerlo. Pues sí, estoy como ávido y no ha habido oportunidad para verlo, aunque eso tampoco se ve, las oportunidades digo, como las comas cuando están en una conversación oral, me explico, porque en una conversación escrita, será un carteo? Aunque hoy ya no hay cartas ni carteos, como los de ayer, largas cartas de sueños, de promesas, de amor y de desamor, hoy son  simples frases mal escritas y hasta mal corregidas, de dos o tres renglones en el celular a lo sumo, porque se habrán dado cuenta que lo que más se escribe por chat, whatsup o lo que sea no son más de diez palabras a lo máximo, sin incluir muñequitos, besitos y demás bobadas cuando uno prefiere no decirlas, porque para esas bobadas el dedo da más que la inteligencia; al menos antes se usaba para pasar la página, me refiero al dedo, ojalá pudieran pasarla al menos por la hoja o más concretamente la página, porque cualquiera puede pasar la hoja pero pocos saben pasar la página, porque como la canción, de José José, pocos saben amar aunque muchos saben querer porque el querer es una cosa y el amor es otra y no cualquier otra cosa, es cosa profunda y verdadera, como el futuro incomprensible de las futuras generaciones, digo futuras aunque ya las están sintiendo, pero los futuros, esos sí que se verán enfrentados a los grandes cambios climáticos en que siempre será verano o invierno y en cualquier caso será un infierno, gélido o hirviente, porque el frío también quema, por si lo habían olvidado, o si no, hoy será un verano ni el berraco y mañana, porque también hay un mañana, más berraco que el ayer, o el antier, porque según lo escrito el ayer fue infernal, aunque parafraseando será igual, según se vea y con eso digo todo y todo es todo, porque no hay más qué agregar y todo por el cansancio que produce el pensar y sobre todo el pensar en el mañana, que ya veremos cómo va a ser y dependiendo de cómo sea, puede que sea igual al hoy o al ayer, como la vida rutinaria de cualquier estudiante, de cualquier oficinista, que sí son bien rutinarios, como la de la monja en clausura, me digo, aunque nunca las conocí, he de confesar, pero que las había las había, y ahora me pregunto cuántas veces cambiaban de camándula en la vida, porque era pasar y pasar pepitas y esas se deben desgastar, al menos con el tiempo, con el sudor y la suciedad natural de la mano y como iban pegadas con un hilo, allí se depositaba el desgaste, no como las de hoy que son de nylon, supongo, porque eso sí que era que no hay cosa más aburridora que un rosario, y mucho más para la que llevaba la voz cantante y constante, porque era la que llevaba las cuentas y ahora me acuerdo que en el pasado a la camándula se le mencionaba como cuentas y hoy también como rosario, no como lo que es sino como lo que significa y eso significa, qué significa? Esta vez me perdí y ya no me encuentro, será que ese es mi sino y para el que no sabe, el sino es el si, el signo, pero sin g, por lo tanto sobraría el no, de sino, me digo, porque si no, así separadito ya no es sino y este sino me hizo acordar que mi futuro se está agotando, no porque esté enfermo, sino por cosas de la edad, de los años que pasan, no en vano, ya me entienden, supongo, porque así no lo quieran, están en mi misma situación, ya lo decía el poeta, para morir he nacido. Y ha sido todo por hoy, no porque no pueda seguir, sino porque me he cansado y el futuro me persigue y no sé si me alcance o salte sobre mí y vaya Dios que me coja sin confesar. 

Dejé de pensar, lo cual siempre había sido uno de mis problemas; pienso desgraciadamente demasiado sobre casi todo.[1]



[1] Desaparecido. Bill Pronzini.


miércoles, 20 de agosto de 2025

NO PASA NADA

             Qué peligrosa frase, hace temblar el mundo y puede generar el caos. Me digo aquí en silencio.

             Estaba embelesado mirando a través de la ventana el paisaje que se me ofrecía en un bello día. (Mi mamá diría que estaba embobado mirando para San Felipe, sinónimo de la nada, de la inutilidad, en su forma alegórica).

             Un paisaje simple, sin aspiraciones. Parecía un paisaje bellamente dibujado, con el marco de la ventana como moldura del cuadro. Un cielo azul, bastante iluminado, con sol visiblemente abrazador dentro de ese cuadro que me imaginaba. En su centro, un árbol cuyo nombre olvidé (¿magnolia?), florido y frondoso, cuyas hojas hacían adivinar la intensidad y el movimiento del viento.

             Eso era todo, además de que al fondo se viera una cerca viva de altos setos como fondo indescriptible de un cuadro costumbrista, diría algún sabedor. Eso era todo, me repetí, cielo, árbol, viento. Pero todos ellos vivos, aunque pareciera inmóvil, estático como cualquier cuadro de museo. Y como si fuera afamado cuadro de museo era el marco de la ventana el que permitía que la imaginación lo hiciera pensar así, todo un espectáculo.

             Las hojas del árbol se bamboleaban al vaivén del viento, según la dirección que éste tomara. Un remanso acogedor para no hacer nada, para no pensar en nada, aunque, a decir verdad, pensé: Pero aquí no pasa nada.

             ¿Nada? Vi pasar en el entretanto un par de moscas planeando a la par de las hojas que eran acariciadas en el sentido en que el viento les dirigía. Una que otra abeja paseando entre las escazas flores de temporada esperanzadas en encontrar algo de alimento y así devolver el favor con su respectiva polinización. Una que otra telaraña, lo que presagiaba la existencia de su hacedora entre una y otra hoja. Y aquí no pasa nada.

             Seguí mirando el pintoresco cuadro, pensando en nada (en nada especial, concreto porque habrá más de uno que dirá…), viendo pasar el tiempo, aunque claro está que el tiempo no pasaba, al menos no lo vi, pero pensando en que no pasaba nada y esa reflexión me llevó a pensar que sí pasaba algo y mucho.

             Me imaginé mirando el árbol bajo mirada microscópica, viéndole nutrirse en su interior, generando clorofila y viéndola transportarse a través de sus venas, respirando, flexionándose al vaivén del viento, siendo árbol y ¡no pasaba nada? La pregunta retórica fue adquiriendo personalidad, pues claro que pasaba algo y mucho, si fuera capaz de percibirlo.

             Eso me recordaba las veces que le preguntaba a mi mujer si le pasaba algo. Y muy al contrario del paisaje, el solo verbalizar la pregunta, retórica y estúpida (la pregunta, aclaro), por el solo hecho de hacerla me hacía responsable de las consecuencias. Pues aún sin respuesta verbalizada denotaba que sí pasaba algo y mucho, pues es así cuando se hace una pregunta estúpida que aprendí que nunca, pero nunca, debe hacerse.

             A mí nada. Ténganle miedo a esa respuesta, huya si puede porque fuera del tono y del ceño con que se dice, no pasa nada por fuera, pero por dentro… por dentro fluye un volcán que si se desata es morir en vida.

             Por eso decidí admirar el árbol y no decirme que aquí no pasa nada y prometerme que nunca, pero nunca, volvería a preguntar si algo te pasa. 

… su mirada estaba fija en un punto detrás de mí, tal vez contando las grietas del camino o las briznas de hierba del césped.[1]



[1] Desaparecido Bill Pronzini.


lunes, 18 de agosto de 2025

RANDAL

             Así le llamaba yo y con el tiempo le agregué el Alberto y ya se había acostumbrado a que le dijera Randalberto. Tuvo una infancia poco afortunada por los retazos de vida que alcancé a conocer, abandonado por estúpidos a los que les quedó grande el gradulón. Afortunadamente cayó en manos que le acogieron, le cuidaron, le devolvieron la confianza y que a partir de allí le hicieron ver que la vida valía la pena; a partir de allí fue feliz, aunque le costó un poco confiar. Estoy seguro de que así fue, fue feliz, cariñoso y agradecido.

             Fuimos compañía por cerca de ocho años, casi a diario compartimos los silencios, los paseos, las caricias, el pan robado.

             Era un grandulón y como todo grandulón, bonachón. A veces parecía que se pasaba de bobo a pesar de la lucidez que escondía. No sería tan bobo desde que dominó al que era dominante para los demás, Milán.

             Tuve mis conversaciones con el Randal, que a propósito no se llamaba así, era Gandalf, pero por mis cosquilleos con los nombres raros, los españolizaba lo mejor que podía. Y ahora que lo recuerdo la gente al pasar lo comparaba con otros animales, por lo gigantón, qué nombres no le dijeron, hasta alguien se atrevió a llamarlo jirafa, tal vez por el perrononón que era. Allá ellos, a nosotros, a Randal y a mí, no nos molestamos por los motes, ya éramos inmunes a ellos.

             El grandulón era un gran danés, perro hermoso, de gran presencia, se imponía, muchos le temían al pasar, sin saber que lo más seguro era que si éramos atacados no se pondría de nuestra parte, era así de inocente. Y además, ese se vendía por algo de comida o por una caricia, le encantaba que lo acariciaran y si había algo de comer de por medio, se lo ganaban en instantes.

             Su eterno compañero y amigo, el Milán, caso aparte. Desde que se conocieron compaginaron estupendamente, era la pareja ideal a pesar de los contrastes de genios que cada uno tenía.

             Y la viejera, como a todos, empezó a hacer sus estragos hasta que llegó el día en que debió partir. Estas noticias lo dejan a uno sin palabras, perdido en la confusión, per
o me permitió al menos mirar al cielo y sonreírle sabiendo que había sido noble y feliz, que le extrañaría pero que su recuerdo me acompañaría cada vez que hiciera un paseo más, cada vez que volviera la vista al pasado, cada vez que entrara en su zona de confort y cada vez que le reviviera a través de las fotos que de él tenía.

             Fuimos amigos, con su corazón puro, espero volver a verle pronto, ya veremos de qué hablaremos, porque tenemos muchas qué recordar.

 

Toca las estrellas mientras duermes y que tu sueño te lleve a ese lugar que tanto anhelas en tu corazón. Que tomado de la mano, de ese amor eterno, recuerdes los bellos momentos vividos en eternidad. Y que tu ángel de la guarda te cubra con sus alas de luz! Hasta mañana y hasta siempre. Mónica.



viernes, 15 de agosto de 2025

UNA NOCHE

             En una noche, como aquellas en que no se define si se quiere descansar, ocuparse, dejarse pasar o simplemente dormir, opté por apagar luces y celular. Sin distractores, solo la oscuridad y… mis pensamientos, claro está. 

            El sueño estaba sin estar, pareciera que aprovecharía la oscuridad para alejarse más y dejar que mis pensamientos, inútiles por demás, se hicieran cargo, dejando que su incomodidad en el trasiego andar de la penumbra, sueño no sueño, se hiciera presente con el fin de dejar claro que terminaría desvelado.

             Ante tal inercia, pues en cualquier segundo puede quedarse uno dormido ante ella o si por el contrario la desgracia lo toma a uno por sorpresa, profundamente despierto, decidí escribir mentalmente lo que sería este escrito al no querer prender la luz (o ciertamente al no haber encontrado el interruptor, pues andaba en casa ajena), con la conciencia previsiva del rango de concentración que venía  realizando, con la claridad de que era un mero ejercicio pues ha resultado claro, según mi experiencia, que al despertar lo más seguro era haber olvidado lo pensado la noche anterior. Hablo por ello del rango de concentración pues es allí en ese momento en que se me vienen las ideas geniales, o al menos las que creo que lo son, pues cosa curiosa es en la oscuridad en que se me prende el bombillo de las ideas, pero como dije, ese bombillo se apaga al despertar dejando en el limbo solo imágenes difusas que impiden el recuerdo.

             Recuerdo que era una idea genial, que permitiría que los hombres sobrevivieran ante cualquier discusión con una fémina, se trataba de un diálogo incómodo, de aquellos que no queremos tener con una mujer y procedía como debía hacer un buen hombre, sabio y sensato.

             Pues resulta que toda la parafernalia de ese escrito mental ha sido borrado al haberme quedado dormido, quién sabe cuándo y al despertar, solo retazos que me impidieron recomponer lo pensado y lo dejaron todo en el vacío, en ese vacío de quien sabe la respuesta pero no sabe cómo explicarla.

             Simplemente estaba jodido, tuve la respuesta para la sobrevivencia de los hombres, enfrentados a su contraparte y saliendo a todas luces de pecado y de culpa, pero así son las cosas, el olvido.

             Y además del olvido, creo que la clave era el silencio, tal como lo siento ahora tratando de desentrañar lo que iba a decir.

             Estoy jodido, es en lo único que pude pensar. 

… y allí la dejé sola con el tipo de pensamientos con los que uno no debiera nunca quedarse solo.[1]

Tomado de Facebook
527572239_1062858246040288_7824500234820731172_n


[1] Desaparecido Bill Pronzini.


miércoles, 13 de agosto de 2025

FRUSTRACIONES

             Siempre he envidiado a los buenos escritores. Pueden expresar en varias páginas cualquier situación intrascendental que, con mi concreción, la reduciría a varias palabras de un solo renglón.

             Por citar un solo ejemplo, digamos que me despido de una mujer y la acompaño hasta la puerta: Nos levantamos de la silla, ella se dirigió hacia la puerta, la abrió, estiró su mano y se despidió amablemente. Salió y se dirigió al ascensor por el pasillo, antes de cerrar la puerta admiré su figura.

             Ahora el ejemplo de un buen escritor: La acompañé hasta la puerta y la observé mientras caminaba por el pasillo en dirección al ascensor. Iba muy tiesa, con la cabeza echada hacia atrás y paso resignado; era como observar a un preso caminando por una galería, una prisionera a la que nada aguardaba sino una celda con rejas y una interminable sucesión de solitarias noches y destrozados sueños vacíos de esperanza.[1]

             Nótese la diferencia, por eso envidio a un buen escritor. Pensé en cómo diría que me fumaba un cigarrillo. Pues así, simple y llanamente, cuatro palabras intrascendentes. Y cómo lo diría un buen escritor: Pero era el tipo de hábito que para algunos hombres no es fácil de abandonar, un apoyo, un amigo en tiempos de estrés, algo en que ocupar manos, boca y pulmones cuando estás tenso, impaciente o inactivo.[2]

             Parece que para ser buen escritor es necesario ser un filósofo, un poco imaginativo, recreativo y un narrador extraordinario.

             Por eso concluyo que me gustan los buenos escritores y me tocó conformarme con mi falta de imaginación. 

¿De qué vale correr si estás en el camino equivocado?

Proverbio alemán.[3]

Foto JHB


[1] Desaparecido. Bill Pronzini.

[2] Desaparecido. Bill Pronzini.

[3] ¡Pánico¡ Bill Pronzini.


lunes, 11 de agosto de 2025

VECINOS

 -                  Sí sabías que el vecino habla con las gallinas? Les hace conversa, las regaña por estar cagando en todos lados, les habla mientras las alimenta, las llama al parecer por su propio nombre, porque parece que tienen nombre. Vea pues con el vecino que les habla a las gallinas.

 Y al otro lado de la valla:

 -                  Mirá, sí sabías que la vecina habla con los gatos. Cuando sale a darles de comer los empieza a llamar por su nombre: mis niños, oyéndose el sonido de platos al ser puestos en el piso. Dónde está manchitas? Y la languis? La señorita mamá, porque parece que así se llama alguna gata, pero para mí que no es señorita. Y otras veces le he oído brava: quite de ahí, este cabrón, porque lo dice en tono enojada y no creo que sea con el marido, aunque uno nunca sabe, pero creo que es con el gato, porque la oigo decirlo después de lo que parece una pelotera entre gatos, no con el marido, sino cuando se oye un agarrón entre gatos, lo sé porque he oído los maullidos. Vea pues, parece que la vecina habla con los gatos y hasta les tiene nombre. Quién lo hubiera sabido. 

Quería decirle que las preguntas retóricas, a pesar de que todos incurríamos en ellas algunas veces, no servían para nada en realidad; pero pensé que si lo hacía podría sonar cruel.[1]



[1] Desaparecido Bill Pronzini.


martes, 29 de julio de 2025

FRASES DUDOSAS

             Por siempre te amaré. O cualquier otra de sus variantes: Hasta que la muerte nos separe, por ejemplo. Son frases que dichas en su momento resultan esperanzadoras, prometedoras, reales, si se quiere.

             Pero el tiempo pasa. Y esa eternidad prometida puede ir desvaneciéndose, diluyéndose de a pocos y hasta olvidándose, pues de haberla oído, llegado el momento adecuado uno debería preguntarse y en dónde quedó aquello de por toda la eternidad?

             De suceder, supongo, quedaría uno sin palabras como pregunta retórica. Si se la hace uno en su profundo silencio puede ir vislumbrando cuándo la eternidad se volvió relativa, cuándo la promesa inicial empezó su etapa de evaporación.

             Pero lo más curioso es que siendo uno consciente de expresarla en su momento como verdad dogmática, puede corroborar que a lo largo de su propia vida no fue promesa vana de momento, sino que fue repetida en diversas oportunidades, de esa misma vida, aún a sabiendas que al haber sido ofrecida no contenía la verdad, sino un deseo esperanzador. Pero las cosas como son. Sirven para confirmar una conquista y eso es lo importante, o no?

 
            Por eso hay que desconfiar de promesas y juramentos, no son de fiar, aunque sirvan en su momento.

 

Pero «para siempre» nunca era tanto tiempo como pensaba.[1]


Tomada de Facebook
518347923_742167572003355_6145873902984102835_n

[1] La mujer oculta. Karin Slaugther.

domingo, 27 de julio de 2025

TODOS QUIEREN SER RECORDADOS

             Supongo que es parte de la naturaleza humana, qué sé yo. Eso oí en una película, creo y recuerdo que en mi época universitaria algún compañero compartió en su momento su preocupación de que quería hacer algo que la historia recordara, a propósito, era muy buen pintor, supongo que por ese lado aspiraba a la gloria de la historia. Hasta donde sé no hizo historia, aunque esa sea otra historia.

             Todos, más que recordados, queremos ser reconocidos, supongo que como parte de la naturaleza humana. Tal como queremos ser aceptados. Y hoy más que nunca con la cantidad de amigos anónimos que se dice tener en redes sociales. Evolución de la naturaleza humana, supongo.

             No sé qué tan cierta sea la frase. Una vez muerto uno es intrascendente ser o no recordado y es más, lo más seguro es que una generación después el olvido sea grande y si hablamos de otra más, el olvido total es lo más seguro y entonces me preguntaba, para qué tanta preocupación?

             Por eso, recordando una recomendación de algún libro leído, en los cementerios procuro pronunciar los nombres de los difuntos en voz alta, para que oigan que un extraño pronunció su nombre y se sientan que no han sido olvidados del todo. No creo en las brujas, pero que las hay, las hay.



miércoles, 23 de julio de 2025

INSPIRACION

             La inspiración como que pareciera que empieza a fallarme, las frases quedan frenadas, hacen un intento por decir algo, pero se contiene, algunas veces por el qué dirán, otras para no ofender, algo las retiene e impide que se pronuncie el pensamiento como quisiera hacerlo.

 

            Eso es ofensivo, dirá alguien. Otro dirá que es muy atrevido, algunos más se sentirán atacados, pero en últimas son lo que son, porque no queremos oírlas, porque preferimos ignorarlas, porque, porque hay muchas razones en las qué ocultarse.

 

            Así somos, a eso nos hemos acostumbrado y nos guardamos nuestros pensamientos para evitar mayores males, cuando en realidad deberían expresarse, decirse lo que realmente pensamos, pero que es mejor ocultar, así nos han enseñado, muchas veces las verdades es mejor no decirlas.

 

Para la muestra unos botones, de un caricaturista[1] que atina, sin ofender, tal vez con sonrisa, lo que hace que hay que caricaturizar las verdades para no ofender, demasiado.

 











Sigo preguntándome por qué no se pueden decir las cosas tal como se piensan, tal como se siente; tal vez sea por cobardía y esa puede ser la razón por la cual aún podamos interactuar.


Simular la paz es la mejor forma de iniciar una guerra. (2)



[1] Juan Matías Loiseau, más conocido como Tute (Buenos Aires, 21 de mayo de 1974), es un humorista gráfico argentino. Dice Wikipedia.

(2) La diosa contra Roma. Pilar Sánchez Vicente.

lunes, 21 de julio de 2025

DE VIAJE

             Estando de viaje he caminado a través de los siglos. Castillos, torretes, monasterios de muchos siglos y me llama la atención que pasados quinientos y seiscientos años si no más, se mantengan en general en buen estado, aunque los hay en ruinas que ni para qué tomarse la molestia de visitarlas.

 

            En una caminata de esas en subida a un monasterio[1], creo que del siglo XII, vi que el camino no era un camino corriente sino que a partir del puente de entrada, por algunos kilómetros, el camino estaba pavimentado por piezas de pizarra, supongo, puestas delicadamente, una a una y el camino era al menos de cuatro metros de ancho.

 

Me preguntaba cómo fue que hicieron esa obra de arte, una a una y que ha aguantado tantos siglos y ahora con el peregrinaje más, sin que haya desaparecido, en medio de la zona boscosa que le rodea. Y es más, de dónde sacaron esa piedra y cómo la transportaron hasta allí, en la cima de una montaña y cuánto trabajo les costó. Y el reto adicional fue la construcción del monasterio que a pesar de verse pequeño es una obra de arquitectura particular, si se parte de la base de la época en que se construyó, lo que no deja de preguntarse también de dónde sacaron la roca para su construcción y cómo la subieron y cuánto se gastaron en hacerlo, sin usar cemento, naturalmente. Y ni hablar de las bóvedas, de los techos y del campanario, no es cualquier obra la que se hizo en su tiempo, son palabras mayores que el tiempo aún mantienen.

 

Son cosas que me asombran cuando visito estas antigüedades y me quedo con la pregunta de si la arquitectura ha aprendido de ellos, si se han tomado la molestia de analizar la ciencia que hay detrás de ellos, porque creo que no, el orgullo moderno impide aprender del ayer, porque es cosa de viejos.

 

Lástima, porque con los avances modernos esas antigüedades podrían ayudarnos en muchas cosas para hacerlas precisamente más duraderas.

 

Pero es lo que hay, dirá cualquier español como conclusión a preguntas retóricas.



[1] Monasterio de San Juan de Caaveiro, Fragas do Eume, Galicia.


viernes, 18 de julio de 2025

UN POQUITO DE POLÍTICA

 

           En tales materias miro a un lado, lo mismo que al otro. Miro más allá, lo mismo que más acá. Me miro y veo a mi país, igual que allí, que allá, que más acá, que más allá. Todo lo mismo. Todos con partidos políticos de derecha, de izquierda, de centro, de un poquito de esto o de aquello. Unos más recalcitrantes que otros. El mío con una izquierda que ni la entiende el que la lidera, se parece más aquellos gobernantes cuyo partido elegido es el de ellos mismos, es decir, ellos mismos son el partido. Y ni qué decir de los que se creen amos del universo (Putin, Trumph, el de Corea del Norte, el Chino).

             Eso me lleva a pensar que se escudan dentro de un partido, porque lo necesitan para llegar al poder pero mirado con lupa qué es el centro, la derecha, la izquierda, los independientes y las demás variantes existentes. Qué son? Y no encuentro respuesta. Si también se vieran con lupa todos los discursos terminan siendo iguales por todos lados, con sutiles cambios de usar el hermano, el pueblo o cualquier alegoría que convenza a la masa, estúpida por demás.

             Naturalmente todos tienen un factor común, muy visible actualmente. La corrupción, de ellos o de sus amigos, o de todos, pues todos quieren además de poder, plata y mucha, no se conforman con un porcentaje.

             Y yo, parte de ese supuesto pueblo lo único que quiero es libertad, paz y tranquilidad, con eso me basta, no me importa si quien la ofrece (y realmente la da) sea de derecha, tibio o de centro, con eso me basta, pues no puedo atajar la corrupción galopante y que por más leyes que pongan no la pararán (con las leyes que hay serían suficientes para eliminarla, si eso se quisiera o como se dice ahora: si hubiera voluntad).

             Sinceramente a lo único que aspiraría es que, como dije, me dieran suficiente libertad, tranquilidad y seguridad, no importa de donde provenga políticamente, porque en el fondo los partidos se han venido evaporando, solo sirven de escudo para que cualquier fulano con buena labia se autoproclame el salvador, si no del mundo, al menos de su país, sabiendo que ahora todos quieren ser reyes, así la monarquía haya caído en declive.

             Son meras reflexiones de un viejo que a veces sigue soñando y que no quiere despertar.

 

Vaya con el comunismo. Se compromete a hacer igualmente ricos a todos, pero hace que todos sean igualmente pobres», reflexionó...[1]

Tomado de Facebook
474885819_1201720964858952_4483804275235704027_n


[1] Satori. Don Wislow.


miércoles, 16 de julio de 2025

PANEGÍRICO

             Dentro de las vicisitudes de la vida está precisamente la muerte. Naturalmente ésta es la consecuencia de la primera, es innegable.

             Ya en el mundo moderno nos hemos superado a nosotros mismos y cotidianamente compartimos nuestras vidas de alguna manera con una mascota, que más que ser de la familia, son parte de la familia. Y como tal lloramos su enfermedad, sus dolencias y sus ausencias. Son parte de nosotros y algunas veces son algo más que familia. Lo más curioso es que cuando de ellas se trata sabemos desde el principio, a pesar de no tener conciencia cierta, que ese familiar solo va a estar con nosotros diez o hasta quince años de nuestra vida, que si el camino se ajusta, seremos siempre nosotros los que les sobreviviremos.

             Y así fue con Miel. Conmigo una perra particularmente especial y no quiero entrar en detalles de cómo lo fue, eso queda entre ella y yo, teníamos nuestro pacto silencioso, nos queríamos a nuestra manera, expresiva por demás, cada vez que nos veíamos. Hoy sé que su ausencia se notará y no de cualquier manera, sin ser bulliciosa ni loca, su presencia quedará de alguna manera impregnada en nuestro corazón.

             No es hora de dolores ni de añoranzas, es hora de dejarla partir, sabiendo que en todo caso el recuerdo queda en nuestro corazón, así no más, tal como vino, sin compromiso ni obligación.

             Lo que voy a relatar no es para que me lo crean, pueden considerarse senilidades, tampoco es para convencer, tal vez lo soñé, qué importa, dejemos en que es un cuento para entretener y como cuento puede ser cierto o no, poco importa ahora.

             Dormía hace unos días la siesta o si se quiere era hora de la meditación, unos antes de que Miel se fuera, y ya entrando en el entresueño sentí cómo un perro brincaba a la cama, a mi lado; ya se pueden imaginar el susto que me pegué y más al ver que al abrir los ojos no había animal alguno. Aclaro que estoy acostumbrado a que mientras duermo en las oportunidades en que comparto los días con perros, ellos suelen acostarse saltando a la cama en diferentes momentos de la noche, por lo que es sensación cotidiana. Por eso sé distinguir sus saltos y sus pesos.

             Así fue y ya repuesto del susto, luego de un vea pues, traté de seguir con la siesta, audífonos incorporados que es como la hago, pensando en lo curioso que fue la situación. Nuevamente entrando en el entresueño, ya casi dormido, supongo, sentí un nuevo salto a mi lado, con una sensación de que la segunda vez era un llamado de atención o una corroboración de que entendiera que era cierto lo del primer salto. Naturalmente también en esta oportunidad di un salto producto del susto que me pegué y de ver que al abrir los ojos no había nada.

             Puede ser que haya sido imaginación mía, puede ser que por estar viejo veo lo que quiero inventarme, puede ser una despedida, puede ser cualquier cosa, pero lo cierto es que a mi perra le deseo un buen viaje, tal vez nos volvamos a ver, si es que hay algún lugar en que nos reencontremos.

 

"Porque me has visto, has creído; bienaventurados los que no vieron, y creyeron".[1] 



[1] Juan 14:5.


lunes, 14 de julio de 2025

MIS EGOS

             Sin tener el menor conocimiento del asunto, he de confesarlo de antemano, tuve alguna alusión a las diversas personalidades que se suponen habitan en uno (el yo[1], el ego, el alter ego, el super yo y las demás variantes que ignoro) y eso me hizo pensar en el tema, reiterando que no conozco del tema ni tampoco es mi interés profundizar en él.

 

            Yo soy yo, pienso que me limito a pensar, es decir tal como me percibo, pero a la vez ese yo siendo yo, se idealiza en la medida en que quiere ser algo más, quién no tiene anhelos, deseos, se nutre de idealizaciones, tiene ilusiones. Y hago notar que de todos modos como me percibo yo mismo tampoco es que tenga como constante el pordebajeo, pues esa percepción no la tengo de mí mismo, creo, pero eso sí aunque con deseos de ser más.

 

            Con mi tendencia a enredarme en ciertos temas, como podrán haber notado, -endílguese a la ignorancia en este caso- el asunto es que sin vericuetos ni interpretaciones enredadas pensaba que yo soy yo (y entre paréntesis, siguiendo el camino clínico, Jesús tenía un ego ni el barraco: Yo soy la luz, yo soy el camino, vea pues). Pero bueno…

 

            Soy yo, soy uno con mis quereres y mi desamores, mi apreciación de mí mismo y de mi mundo circunstante, de mis circunstancias (buenas, malas o regulares) y no sé para qué carajos tienen que meter al ego para decir que yo no soy yo sino que puedo ser otro yo al que no aprecio (en cualquier sentido, si se quiere) o a lo mejor es lo mejor porque así se le puede echar la culpa de algo no querido a otro inconsciente que no quiere aparecer en primer plano sino que se oculta en las tinieblas de la mente, mientras le conviene.

 

            O sea que esto es más complicado que entender el dogma de la santísima trinidad, todos en uno, uno en todos, todos para uno y uno para todos, siempre que no apliquen términos ni condiciones. O en otras palabras, déjelo así, si no le duele no se rasque, sea usted, que su ego, su alter ego y hasta el super yo lo aguantan todo y lo que opinen los demás le tenga sin cuidado, que ellos no lo mantienen ni lo mandan y que su ego perdure a través de los siglos de los siglos, amén.

 

A veces las personas no tienen un motivo para cometer estupideces —dijo la señora Levy encogiendo ligeramente los hombros—. Lo que sí sé es que no ganas nada diciéndote que si hubieras hecho esto o aquello… —Cogió a Faith por las mejillas y terminó diciendo—: «Confía en el Señor y no en tu propia inteligencia».[2]

Tomado de Facebook
508183269_122170977578339526_8803343359417768683_n


[1] Dice la IA en su simpleza: En el contexto psicológico, "ego" y "yo" no son sinónimos, aunque a menudo se usan indistintamente. El "yo" se refiere a la percepción de uno mismo, incluyendo la conciencia de la propia identidad, mientras que el "ego" es una construcción más compleja y a menudo se considera una imagen idealizada o una máscara que uno presenta al mundo. El ego puede ser visto como una parte del "yo" que busca validación externa y control, mientras que el "yo" auténtico puede estar más conectado con las emociones y la autenticidad. 

[2] Pecado original. Karin Slaugther.


miércoles, 9 de julio de 2025

DARWIN

             Solo los más fuertes sobreviven, uno de los principios del darwinismo.

             Entonces me pregunté cómo he podido sobrevivir en este mundo al no ser el más fuerte, es más, creo que soy uno más de los debiluchos que cohabitan este planeta. Y conmigo, supongo que la mayoría, los anónimos que no fuimos más que eso, anónimos. Dentro de la teoría darwiniana debí haberme extinguido al no ser considerado como prototipo de ser más fuerte que los otros, esos que según la teoría están destinados a sobrevivir.

             Pero ante la duda, la IA[1] me precisó que la teoría no se refiere a la fuerza física propiamente dicha sino a la capacidad de adaptación y me dije: Ah bueno, eso es otra cosa.

             Entonces, siendo así, ya perdió toda sustancia escribir sobre el asunto, al no ser el más fuerte, ni tampoco el más astuto pues de haberlo sido no estaría en donde estoy, me digo.

             Y al no tener argumentos para continuar, solo me quedó la duda de cómo ha sido posible que me haya adaptado a este mundo, en las actuales circunstancias? 

… sabía que en la vida de cualquier persona llegaba un momento en que ya era demasiado tarde para cambiar nada; lo único que se podía hacer era esperar la muerte para convertirte en algo intrascendente.[2]

Tomado de Facebook
501603644_1041003968161941_848140186571232787_n


[1] La teoría darwiniana no postula que "el más fuerte" sobrevive, sino que la supervivencia depende de la adaptación al entorno; es decir, las especies que mejor se ajustan a las condiciones cambiantes tienen mayores probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Esta adaptación no implica necesariamente ser el más fuerte físicamente, sino tener las características más ventajosas para el ambiente en el que se vive. La expresión "supervivencia del más apto", a menudo asociada a Darwin, fue en realidad propuesta por Herbert Spencer, un contemporáneo de Darwin, y se refiere a la capacidad de un organismo para sobrevivir y reproducirse con éxito en su entorno específico. Darwin mismo se refirió a este proceso como selección natural, donde las condiciones ambientales favorecen a aquellos individuos con rasgos que les permiten prosperar. En resumen, la teoría de Darwin se centra en la adaptación y la selección natural, no en la fuerza física como único factor determinante de la supervivencia. La frase "supervivencia del más apto" es una simplificación que a veces se interpreta erróneamente como una defensa del más fuerte, cuando en realidad se refiere a la adecuación al entorno. 

[2] Palabras totas. Karin Slaugther.


lunes, 7 de julio de 2025

DUDAS

            La serie se llama 24. Creo que de 2014, Jack Bauer es el actor principal (el mismo de 24 horas). Es como si no la hubiera visto. Supongo que la vi, al haber visto todas las de Bauer. Lo que vi en los primeros capítulos de temporada era como si lo viera por primera vez, aunque la duda estaba latente.

             Me puse a averiguar y resulta que la serie tiene nueve temporadas, parece que empecé precisamente en la novena, al no darme cuenta. Y eso me llevó a pensar si la había visto o no. En una palabra, la duda se instaló.

             Pensándolo no supe si la había visto o no. Muy extraño, demasiado extraño.

             Por más capítulos que veía no daba y la duda estaba ya asentándose. Sé que la vi (o no?) porque de por sí es apasionante, lo tiene a uno intrigado y al finalizar capítulo con deseos de seguir viendo el siguiente, independiente del tiempo y del espacio.

             Lo preocupante es no tener ningún recuerdo, no saber si se vio, lo sé, han pasado más de diez años, pero cosa curiosa todavía recapitulo Bonanza (y estamos hablando de hace más de sesenta años), del señor Cartwright y su familia, hasta el cocinero recuerdo que se llamaba Joutsin, pero de 24 no recuerdo haberla visto.

             Es una duda, razonable, creo, pero, ese pero que queda es demasiado profundo y desentrañable pues del recuerdo no se puede confiar.


Tomado de Facebook
504916620_31160417560239000_479837711491500251_n